¿Qué ves en el reflejo del espejo?, así funciona la retroalimentación.
- JESUS ALVIERY FERNANDEZ SARAVIA
- 18 nov 2023
- 4 Min. de lectura
La aplicación de la evaluación cumple una función importante en el proceso formativo de los estudiantes de todos los niveles educativos. Sirve como herramienta para medir el conocimiento de los estudiantes en relación al curso que estén abordando; sin embargo, a veces los resultados de esta evaluación no llegan a las manos del estudiante, lo que es causante de incertidumbre y preocupación en él. Frecuentemente esto sucede en los universitarios, ya que son más conscientes de las implicancias negativas de tener notas desaprobatorias en su formación profesional. Frente a todo esto ¿Qué origina que el estudiante se sienta preocupado por no saber el resultado de su evaluación?, ¿qué rol cumple la retroalimentación en el aprendizaje?, ¿ayuda realmente la retroalimentación en todos los estudiantes?, ¿es necesaria la retroalimentación de un docente o el alumno puede hacérselo a sí mismo? La retroalimentación es definida como una información que acorta la distancia que hay entre el desempeño actual que tiene el estudiante con el desempeño que se busca alcanzar (Ramaprasad, 1993 citado en Espinoza Freire 2021). Esa información cumple el rol de un espejo que ayuda a la persona a ver su reflejo, así, él mismo es consciente de los aspectos resaltantes y los que son necesarios modificar. Esta información puede ser brindada por el docente, entre los estudiantes o incluso, por el mismo estudiante; sin embargo, existen limitaciones. Este proceso no es común en la educación básica regular, por lo que muchos docentes y estudiantes no están familiarizados, lo cual dificulta el propósito o simplemente no causa el impacto deseado. El objetivo de la retroalimentación es dar un giro de 180 grados la evaluación antigua hacia la evaluación formativa mediante el uso de esta metodología. Los docentes deben cambiar esa actitud de mecánica de colocar equis rojas, checks o una numeración que indica la cantidad de respuestas acertadas, que más sirve para indicar que el alumno tiene buena capacidad memorística, que asegurar que lo que haya aprendido haya sido a cabalidad. La evaluación y calificación no son malas por sí mismas, pues como se mencionó anteriormente, son herramientas que sirven para medir el conocimiento, lo que está mal es limitarse a usar esas herramientas y a la frialdad de colocar un número y no explicarlos aspectos que requiera mejorar, más aún en los estudiantes de ciencias de la salud (sin desacreditar a las otras carreras profesionales), pues estos necesitan forjar una actitud de constante comunicación y contacto humanitario, necesarios para su formación profesional. La retroalimentación es posible clasificarla en dos categorías según el objetivo que se busca: la retroalimentación constructiva y la retroalimentación apreciativa. La retroalimentación constructiva es un medio por el cual el docente apoya al alumno, haciéndole conocer sus virtudes, debilidades y estrategias para mejorar su desempeño
(Aguilar Vargas et al, 2016). Esta se da cuando el alumno presenta dificultades y el docente busca que el alumno mejore esa falencia, no haciéndolo explícitos ino mediante preguntas que harán al alumno cuestionarse para buscar los aspectos que este necesita mejorar. Por otro lado, la retroalimentación apreciativa tiene por finalidad resaltar los aspectos positivos de la actitud de una persona, motivándola y reconociéndola. De esa manera, se aprecia el valor de su rendimiento y de la toma de conciencia de sus capacidades generando así una actitud reflexiva y creativa, criterios que le favorecen en su evolución personal (Uría Salvador, 2020). Esta se da cuando el docente reconoce los logros del estudiante, motivándolo a continuar con esa conducta positiva, además de fortalecer sus autoconfianza, autoestima y determinación. La retroalimentación requiere de dos actores: el retroalimentador y el retroalimentado. El primero de estos debe tener la habilidad de comunicar con sumo cuidado, sutileza y claridad la intención que se desea expresar (puede ser oral o escrita), recordando que su mensaje tiene un valor importante para quien busca retroalimentar. El segundo de los actores debe tener una actitud abierta a los comentarios, reflexionar sobre aquellos para que así pueda lograr cambios significativos para su beneficio. No obstante, para aplicar bien la retroalimentación, esta necesita ser individualizada y diferenciada, es decir, enfocada a cada estudiante. También debe ser oportuna, es decir, que tiene que ser en un momento favorable, ese momento debe ser lo más pronto de haber realizado la actividad solicitada. Estas características son difíciles de aplicar en el nivel universitario debido a la gran cantidad de alumnado que presenta, la disponibilidad de tiempo de los docentes, las barreras tecnológicas y la aceptación de los estudiantes y los docentes que, a pesar de conocerlo, no lo hacen o simplemente no lo hacen de la manera adecuada. En conclusión, la evaluación es una herramienta que ayuda al docente a calificar al estudiante según sus conocimientos, pero necesita la retroalimentación para que sea una evaluación formativa. La retroalimentación es muy buena por los beneficios que tiene para los estudiantes universitarios. Beneficios que lo ayudan a nivel personal y profesional, pero que también presenta limitaciones exógenas. Para lograr el cambio, se necesita que las limitaciones sean cubiertas. Es un cambio que necesita realizarse desde los niveles de educación iniciales, que genere alumnos dispuestos a asimilar la retroalimentación, así como docentes que tengan la capacidad de brindarlos de manera eficiente, que ayude a los estudiantes a ponerse frente a un espejo y que puedan ver su reflejo, y en ella sus habilidades como también sus falencias, para que pueda mejorar como persona y profesional. A este punto surge la necesidad de una respuesta para saber si los docentes cambiarán sus actitudes cuando los alumnos los pongan frente al espejo.

REFERENCIAS:
1. Espinoza Freire, E. E. (2021). Importancia de la retroalimentación formativa en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Revista Universidad Y Sociedad, 13(4), 389–397. http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2218- 36202021000400389&lng=es&tlng=es.
2. Uría Salvador, S. A. (2020). Diseño de un modelo integral de evaluación de desempeño del talento humanobasada en las competencias organizacionales, para una entidad financiera de la ciudad de Quito. https://repositorio.uasb.edu.ec/bitstream/10644/7177/1/T3097-MDTH-Uria- Dise%C3%B1o.pdf
3. Aguilar Vargas, E., Rodríguez Castellanos, A., Baeza, L., & Méndez, N. (2016). La retroalimentación constructiva en el desarrollo de habilidades comunicativas escritas e investigativas en dos generaciones de alumnos de medicina en Yucatán, México. Anales de La Facultad de Medicina, 77(2), 137. https://doi.org/10.15381/anales.v77i2.11818




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